Según investigadores, el arte de la incrustación de cerámica en Vietnam cobró forma en la dinastía Ly (siglos XI-XII), pero no fue hasta la dinastía Nguyen (siglo XIX) que alcanzó el desarrollo deseado. Esto se aprecia en numerosos trabajos excepcionales, tales como la tumba del rey Khai Dinh, el palacio An Dinh, la pagoda de Tu Hieu y el templo de Hon Chen, así como otros sitios religiosos y mortuorios.
Por años, la incrustación de cerámica en Hue, antigua capital imperial, ha atraído la especial atención de expertos occidentales. Una monografía publicada en Bulletin des Amis du Vieux Hue en 1925 cita un comentario interesante del erudito Baille sobre este arte: “Los decoradores saben combinar los colores de los trozos de cerámica para crear una belleza imponente.”
Todos estos trabajos son delicados, hermosos y lujosos. Los expertos artesanos de Hue injertan pedazos de cerámica de los utensilios comunes de la casa, tales como tazones, fuentes, platos, potes y tazas, que son de diversos tamaños y colores, para crear pinturas animadas y hermosas, pareados, bajorrelieves, patrones decorativos, etc. Un trabajo grande de cerámica incrustada muestra no sólo belleza, sino también la energía y prosperidad de los reyes y mandarines. En ocasiones se hacían pedazos toneladas de cerámica, de tazones y potes raros y preciosos, para servir a la idea artística del dueño.
Este arte también refleja la personalidad, el genio y los sentimientos del artesano. La belleza de la obra depende mucho de la inspiración del artesano que ajusta cada detalle cuidadosamente, pero no sigue modelo específico alguno. Con mirada penetrante y manos hábiles, los artesanos utilizan una paleta pequeña y alicates puntiagudos para ajustar cada pieza. Al observar la labor, la gente piensa que la incrustación puede realizarse con facilidad, pero de hecho, debe ser calculada cuidadosamente para alcanzar valores tonales perfectos. Es así porque los patrones de los dragones, fénix, flores y hojas embutidos en diversos trabajos son diferentes unos de otros.
Esta tradición artística de Hue se ha ido recuperando. Ahora hay solamente una pequeña cantidad de viejos artesanos, pero se ha estado formando un contingente de creadores jóvenes. Cada año, los días 23 y 24 de noviembre del calendario lunar los pobladores de la aldea de Dia Linh, comuna de Huong Vinh, distrito de Huong Tra, provincia de Thua Thien-Hue, organizan un solemne ritual para expresar su agradecimiento al santo patrón de esta manifestación y estimular a los niños a desarrollarla.
Puede decirse que la recuperación del arte de incrustación de cerámica no sólo está dirigida a dar a la gente una manera de ganarse la vida, sino también a restaurar los trabajos que se han dejado por tiempo en barbecho para que esta manifestación se convierta en una herencia valiosa del país y del mundo.